martes, 22 de diciembre de 2009

Fotos y texto Ogmande Lescayllers.( tarja Plaza del Himno Nacional, Bayamo, Cuba, Venecia, Italia)




































SECUENCIAS.

En lunes llega el día y todos al trabajo.
En lunes, como siempre, una vez por semana
se mueven los objetos,
caminamos en líneas
para entrar donde el tiempo nos precede.
Retornamos a casa,
pasadas las seis de la tarde.
La vida retrocede,
bajo el concubinato de las sombras.

En lunes, todo es movimiento,
todo va en apariencias,
aunque a veces,
nos concuerden los pasos.

En martes,
el brusco salto de un día sobre otro;
hace saltar todas las estadísticas;
sube el precio del pan y de la leche,
el jornal codiciado termina siendo nada
y nadie se percata que dejó de ser lunes.

Hoy duele más el día,
a penas, los que pasan,
ratifican de nuevo sus memorias,
hay un vacío de hojas y cartones
mientras se va borrando otra jornada,
sin que llegue la tarde,
donde los sueños comienzan a romperse.

Los martes, como siempre,
los hombres labran sangre.
Sobre fichas,
el lunes ha marcado su silueta,
y el martes sin saber, se tambalea,
con temor a caer,
en las rendijas de un día laminado.

Miércoles, día de sombras
en oídos, ojos y gargantas.
Día típico del viaje que no llega
después de tres jornadas,
bogando en el vacío de los fogones.

Miércoles, meridiano de cenizas.
Tapiz de un almanaque
que se inclina detrás de la semana,
sin augurio, sin alas,
sin anuncios de muerte o nacimiento;
cuando todos sospechan,
que detrás de ese sol va la caída.

Miércoles memorable de mercurio.
Día difuminado en su esqueleto,
que en el próximo impulso
dará lugar al jueves.

Desde el comienzo, o desde el fin,
donde todo absoluto
se desprende del tedio y de la calma;
se ven pasar las horas,
hasta quedar a oscuras y en silencio.

Jueves, despiertan las antorchas:
el cielo se puebla de colores,
la vida reverbera, crece al centro,
para dar nacimiento a nuevos soles,
en la cresta del mar, cuando las olas,
rompen la estela azul en pos del viento.

Jueves cuadriculado en el espejo;
rama verde al fondo de la noche,
bajo la sombra de las constelaciones,
para llenar de luz del horizonte.

Jueves de laterales, telarañas;
cuatro puntas,
danzando hacia la puerta,
para un día de amores que te dejan,
en una paz menuda y nobiliaria,
que al viernes queda inserta,
antes que den comienzos las auroras.

Apelmazado viernes, día de combas,
vaticinio final que ya no cabe
donde van a soñar, esos desamparados,
desprotegidos de todo cuanto existe.

Viernes, día venal de espumas blondas:
tocas fin en la barba del mendigo,
en las cejas del ciego,
en el belfo del buey,
en la cachimba asmática,
de un anciano que tose sin aliento.

Viernes ferial, de bancos y tambores,
donde empieza a romperse la semana,
para dejarnos un sábado sin nortes,
ahogado en los sudores de la bruma,
que cae desde lo alto entre dos sábanas,
cansado al descubrir, que ya está en sábado.

Fin y comienzo es un mismo dilema.
Se mide el paso que sale hacia la calle.
Se vuelve donde ayer,
las sombras eran,
tarjas oscuras, como en los cementerios.

En sábado de nuevo, medio abierto,
el broche que la luz dejó en la puerta
y el mismo transcurrir hace de escolta;
de llama mi dolor,
mi colofón de asiento.
Y de tanto esperar el tiempo ladra.
Las misses levantan sus catálogos;
entra el viento, en forma de soplido,
y se queda en domingo, merodeando,
inserto en los cristales del paisaje.

Domingo:
hasta te duele el alma, las amígdalas,
de paso te visitan pesadillas,
sombras que vuelan del cigarrillo al viento;
nubes brocadas, que se dispersan olas.

Entre días, no es fácil detenerse.
De pronto y sin saber,
termina la semana,
y hay que empezar de nuevo haciendo cuentas.

Poema y foto de Ogsmande Lescayllers. (Foto, Ciudad de Bayamo, Cuba.

ESO Y UN POCO MÁS.

Yo, nacido en el caribe,
en la isla de Cuba;
de origen o ascendencia franco-siro,
además, tuve una abuela catalana.
He vivido en más de cien ciudades
y aprendí, después de tantas vueltas,
que la libertad es lo primero.

Aprendí que para amar hay que ser libre,
y que si no eres libre,
no puedes amarte ni a ti mismo.

Mi religión y mi filosofía es el amor.
Para mí, un poeta es alguien que se entrega
y convierte sus sueños en poemas.
Alguien que va seriando las ráfagas del viento
y convierte las nubes en terciopelos blancos,
para dárselas hechas un pañuelo,
a la mujer amada.

En La Habana,
en Bayamo o en Calcuta,
en Damasco, en Doha,
en Porto o en Coimbra,
en Managua o en Delhi,
en París o en Bordeo,
en New York o en Ohio,
en Petra o Capadocia,
en Quito, en Fez o en Cádiz,
en Lesotho o en Roma;
un mismo aire me soplaba el alma,
un canto incidental me acariciaba:
la mano era la misma,
también la comisura de sus labios
y el mismo tacto,
queriendo tocar mi corazón,
me anunciaba en la noche la próxima partida.

De idas y vueltas está repleto mi equipaje.
Al hombre le conozco por sus actos
y no por sus palabras.
Para mí, el presente es lo que importa.
Lo que hagan los demás, no es mi problema.
Intento caminar sin dar tropiezos;
ir a mi aire,
tan sereno y feliz como la brisa
reverdeciendo en cada amanecer,
o hecho trino en el pico de los pájaros.

Yo, poeta y penalista,
ciudadano del mundo y desterrado,
periodista de grandes rotativos,
editor trasnochado,
filósofo a destajo seis días a la semana,
hombre de paz,
a veces sueño con la guerra.

Mis sueños van conmigo a todas partes
y no quiero soñar,
porque las guerras, sólo traen destrucción
y yo deseo regenerar el mundo.

Soy un híbrido de azúcar y mostaza.
Toda la sangre de la tierra es mía.
Soy descendiente del eje de la tierra;
nunca su dueño.

La tierra no es de nadie,
sin embargo,
hay quien quiere apropiársela.
Nadie es de nadie,
y la tierra tampoco.

Pero yo soy Ogsmande Lescayllers,
hijo de Armando y Doralina;
sin otra identidad,
que la que a veces,
me conceden las sombras y el silencio.

viernes, 18 de diciembre de 2009

TEXTO DE LA CONFERENCIA DEL DR. OGSMANDE LESCAYLLERS PARA EL CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE JERUSALÉN CAPITAL CULTURAL DE LA HUMANIDAD.



VISIÓN POÉTICA DE JERUSALÉN, AL-QUDS, LA
CAPITAL PALESTINA,


El dolor, mi dolor, mis sensaciones y emociones por esta ciudad y por su gente, emerge en mi poesía, porque mis versos, como las aguas de los manantiales que bajan por las laderas del Ofel hasta Guijón, son también un himno de vida y esperanza.

Jerusalén no es sólo una ciudad, sino un símbolo. Un símbolo que por su polisemia, por sus implicaciones semánticas y ortológicas está más allá de algo que es, para convertirse en un algo intemporal que se ubica entre la realidad, la ficción, la mística y el mito. Semiológicamente Jerusalén, ya no sólo por la acción sígnica que representa escapa a todo compromiso material concreto, para integrarse en el mundo de lo sueños, de ahí que, sólo con mencionarla, ya estamos envueltos en una infinita red de intencionalidad a la que sólo se puede llegar a través de la poesía.

Cuna de profetas, reyes, poetas y patriarcas, Jerusalén ha sido siempre y lo seguirá siendo, a pesar de los dioses, cuna y casa del hombre. Una ciudad de ciudadanos, donde se han mezclados infinidad de razas, credos religiosos, filosóficos, exégesis históricas, usureros y banqueros, luces y sombras, como ha ocurrido, ocurre y ocurrirá en todo sitio de renombre, habitado por seres humanos.

La grandeza de la ciudad de Jerusalén estriba en Jerusalén misma. No importa ya quiénes hayan sido el grupo o colectividad humana que haya vivido en ella. Unos la han magnificado, enriquecido, ilustrado y fortalecido; otros la han hundido en el más terrible de los fracasos y en el más oscuro de los oprobios: crímenes y bajezas humanas. Pero ante todo, el nombre de Jerusalén sigue enhiesto, levantando pasiones por todos los rincones de la tierra.

Cuando aún el sol de Oriente no calentaba tanto, ni las arenas del desierto se movían tan ágilmente sobre los valles y montañas de esa región del mundo, por allí iban los beduinos con sus sueños acuestas. Cuando hizo falta descansar para reponer las fuerzas, a los pies de la montaña de Sión, se encendieron las primeras antorchas para festejar alguna Saturnalia, candelaria u otro evento de la naturaleza, en las que los antiguos veían y sentía la mano y la inteligencia de los dioses.

Unos antes y otros después, en fin, entonces no existían las fronteras y los caminos y los campos eran de todos: el hombre era hermano del hombre. El hijo era hijo del padre y los lobos, que merodeaban por allí, ante semejante fuerza, no se atrevían atacar a los humanos.

Las eras, como todos sabemos, no son tiempos muertos, son espacios de vida que nos ilustran los períodos, entre uno y otro ciclo de la existencia, donde de algún modo, el hombre va dejando su impronta.

Creo que es oportuno señalar, que no todas las religiones son de inspiración divina. Y que por esa misma razón se han cometido y se comenten tantos crímenes e injusticias evocando el nombre de Dios. La fe que es el alambre que une o ata los credos más hermosos alimentados por la imaginación humana, nace de los más profundo, humilde y amoroso que puede originar el ser. Este ser imbuido en su fe, jamás hará daños a nadie y, por lo contrario intentará, lejos de toda conquista o espíritu de pertenencia, dar paz y cobijo al hombre, tenga o no una religión, porque el primer deber es el hombre.

En este espacio cierto, pero de nadie, brotó Jerusalén, para las sucesivas oleadas de pueblos, comunidades y naciones que la fueron habitando a lo largo de la historia.

Por la general, cuando consultamos los múltiples y disímiles libros u otros textos de historia o leyendas sobre Jerusalén, nos encontramos con el mismo dilema, la falta de imparcialidad y de objetividad con la que los historiadores, salmistas, o fabuladores han tratado este asunto. De ahí que, yo, que no soy historiador, ni fabulador, sino un poeta gobernado, hasta cierto punto por el libre albedrío, me uniré a los profetas, en el mejor sentido de la palabra, para exponer, con y, desde la poesía mi basa de amor y de ternura hacia ese pedacito de tierra del planeta, que algunos consideran la casa de Dios, Tierra Santa, Puerta del cielo o Ciudad Eterna.

Les voy a trasmitir mis emociones, mis sensaciones y mi dolor, porque como ser humano, vivo y actuante, que hoy se enfrenta libremente a las miserias humanas que nos envuelven, a mí también “me duele el mundo”.

A veces me pregunto: que por qué habiendo en los salmos, en las canciones, en los cantares, en la leyenda y en la historia, tonto bíblicas, prebíblicas, talmúdicas, coránicas, torácicas y en una diversidad de textos de los más variopintos, tan extraordinarias enseñanzas, sobre el amor, la paz y la justicia etc. Cómo es posible que a estas alturas del siglo XXI, todavía hayan hombres que se hagan la guerra, que maten y destruyan, que destierren y exterminen a un pueblo o a un hombre, porque tenga otro modo de pensar y ver la vida, o de actuar ante la vida sin hacerle daño a nadie. El primer compromiso del hombre es la vida. Y vida es amor y, antes los ojos de Dios, todos somos iguales, y del mismo modo que todos tenemos la muerte, también de todos es la vida, y nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho de mancillar al otro.

¿Poesía, verdad? Pueden pensar algunos, sobre todo, esos que sólo les importa el dinero y ejercer el poder sobre los demás a todas costas, sin importarles sin van al cielo o al infierno. Piensan y creen que han sido el pueblo elegido y que ese legado, quizás un poco materialista y egoísta de la leyenda, es parte de eso que hay que conquistar sin importarles a quien ni a cuantos haya que llevarse por delante.

Los símbolos de la zarza ardiendo, o las tablas de la ley que fueron dadas a Moisés, el tabernáculo y la Tierra Prometida, no hacían a nadie propietario de nada. Y si algo hubiera que buscar, para refrescarnos la memoria, debíamos irnos hasta la Península del Sinaí, donde posiblemente esté el origen del pueblo israelí, fungiendo siempre como colonos y nunca como dueños de nada; porque prometer no es dar. Pero dado el caso que así fuera, a qué viene ahora ese reclamo, si como nos dice el novelita peruano, Ciro Alegría, “el mundo es ancho y ajeno”. ¿Acaso es tan supina la ignorancia de los colonos judíos que ahora vienen tomando territorios a sangre y fuego, y piensan que su destino o el de Jerusalén está cifrado sempiternamente en las Santas Escritura?

A lo largo de la historia y de los tiempos los palestinos, hombres nobles y laboriosos, siempre han permanecido ahí. Allí han visto nacer y morir a los suyos. Han soportado la opresión y la tiranía de otros pueblos intrusos e invasores. Han sobrevivido al intento de cambiar sus costumbres y destruir su cultura. Como están poseídos por esa tierra, Palestina, allí nacen y mueren y no emigran ni organizan un éxodo más que les que imponen los mercenarios que toman sus tierras y usurpan sus derechos.

Palestina es la madre de Jerusalén. En un estado natural, la hija no puede ser más poderosa ni más importante que la madre, pues, sólo la hija reinará cuando la madre deje de hacerlo. Y, si una madre siempre ha sido fiel al mandato o a la demanda de los suyos, la hija debe guardar respeto por la madre que la amamantó y le dio cuerpo, para que el mundo sepa que nos es bueno ni de hombre honrado, romper los pactos con la naturaleza.

Cuando los israelitas llegaron a Jerusalén ya existía el nombre, si como ellos piensan dios los había guiado hasta allí para instaurar su reino, en nombre de ese díos debían crear un hogar de paz para todos los seres humanos, pero nunca ha sido así. Los cortos períodos de paz que se han vivido en esa tierra ha sido cuando los judíos han estado en minorías y el resto ha permanecido errante en el exilio.

Como todos sabemos, en Palestina han convivido en paz, civilizadamente, árabes, judíos, jebuseos, sirios, macabeos, coptos, cananeos, cristianos, ortodoxos etc. Y, para bien o para mal, jamás dios se ha lamentado por ello.

Los que han querido conservar la Ley mosaica, la religión judía y las costumbres que según las escrituras son propias del pueblo de Israel, donde quiera que han ido, en lo social, por lo general han fracasado, sencillamente porque se han aislado ellos mismos, sobre todo, cuando han querido imponer su voluntad a otros.

Hoy el mundo ha cambiado. Los israelíes lo saben. Pero parece que no les ha servido de nada las lecciones de la historia y las duras experiencias que les ha tocado vivir en épocas sucesivas. Nada de eso los hace desistir de su arrogancia y de unos ideales que no se sostienen a la luz de la verdad y de la ciencia.

No se entiende cómo es posible que los israelíes odien a los árabes, cuando posiblemente los árabes, los palestinos, ese pueblo al que intentan borrar de la faz de la tierra por medio del genocidio, hayan siendo sus verdaderos salvadores, su defensores más inmediatos.

Tres religiones monoteístas allí se dan la mano. Desde el dios Baal de Ugarit, hasta los profetas, reyes y patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Salomón, etc., durante los tiempos bíblicos, o Jesucristo y Mahoma, las luces del cielo vinieron para poner sus rayos de amor y paz sobre el cielo de Jerusalén, que no en el suelo, porque allí nunca ha dejado de correr la sangre. Quizás algunos iluminados quieran interpretar que ese es el tributo o la ofrenda que reclama Yahveh a su pueblo elegido.

Hoy es el Sionismo, que no es una religión ni una filosofía, sino una ideología racista, de corte neofascista y de origen occidental, que ha sido aderezada con lo peores ingredientes del colonialismo, el fascismo, el imperialismo y el neocolonialismo, ideado e instrumentalizado para apropiarse de la “Casa de Dios, de la Ciudad Santa o de la Puerta del cielo y todo lo que encuentren en su alredor.

De todos modos, fuere como fuere, la humanidad no puede permitir, bajo ningún concepto, semejante afrenta contra los verdaderos ciudadanos de la ciudad de Jerusalén: el pueblo palestino. Ella es su capital y la de todos los hombres de buena voluntad que, vengan de donde vengan, siempre y cuando lo hagan en son de paz y de concordia, allí tendrán, como fue en el pasado, casa y cobijo, porque según las Sagradas Escrituras, Dios no desampara ni desamparará, bajo ningún concepto a ningunos de sus hijos que, por antonomasia, somos todos los hombres de la tierra.

Desde hace mucho tiempo lo vengo repitiendo: será hermoso que un día podamos construir y vivir en un mundo global; un mundo con todos y para todos. Lo que no es justo ni se justifica es vivir en un mundo globalizado, donde los poderosos de siempre elijan y dirijan tu modo de vivir, tu libertad de pensamiento, la eticidad de tu gente, ni las maneras y modos que cada pueblo tiene de construir, intuir y hacer sus cosas. De igual modo, digo y me reitero que no existe ni existirá jamás, una lucha de civilizaciones; los civilizados no pelan, no se agreden, no destierran ni separan a nadie, no masacran ni discriminan. El hombre civilizado se busca, dialoga, se educa, sale en pos de la igual y la libertad en defensa del otro sea o no hijo de su misma casa, pueblo o nación. El hombre civilizado es altruista, que como nos indica la expresión es un hombre civil con indiscutibles valores morales y humanos, alguien así jamás pelea, sencillamente ama, construye y lega todo lo mejor que haya en él en pos del triunfo de la humanidad toda.

Lo cierto es que hay una lucha encarnizada de incivilizados contra civilizados. De fuertes contra los débiles. De fanáticos irreligiosos contra los verdaderos religiosos. De ignorantes contra letrados; como siempre, los fantasmas del averno intentando destruir el sol. Como siempre, los apocalipsistas imaginando el día que aparezcan de nuevo los dioses Yam_Nahar, o Mot., para hundir a todos aquellos que claman por justicia en el Hades donde Baal fue hecho prisionero, para instaurar los dioses nuevos, de la nueva alianza, que apuran y disparan sus mortíferas armas, contra todos aquellos que constituyan paz, justicia, amor y libertad.

Sobre esos hervores de la vida y esos batientes de la realidades que vivimos salen ungidos mis versos para Jerusalén, animados por la intemporalidad de la palabra anhelosa de que todos construyamos puentes o partículas de unión capaces de sellar en un mismo haz, a judíos y palestinos, al templo, la sinagoga, la mezquita y la iglesia; a la verdad y la ficción, las luces y las sombras, la fe y la confianza, a sabiendas, que los dioses no pelean; si han venido al mundo es para darnos vida, curar enfermedades y salvarnos del miedo y de los odios, y para exigirnos a todos por igual, que nuestro deber y obligación antes de ir a la guerra para empujar a alguien hacia la muerte o el destierro, es “amar al prójimo como a uno mismo”; el verso no puede ser más exacto ni la demanda más justa, porque lo que nos proponen las leyes divinas y la de los hombres, es caminar juntos, por los siglos de los siglos hasta el fin de los días, cuando otras luces vengan a clarificar los cielos de nuestras memorias, en la Casa de Dios, en Jerusalén Capital de Palestina, o allí donde estemos cantando las alabanzas de los tiempos o el despertar sin tiempo de la humanidad.

AL-QUDS.

Ella en el aire:
hiberna,
flota,
vive.

Ella,
la sempiterna,
a pie juntillas.

Ella,
vida enjaulada,
pájaro del desierto,
piel del bosque.
corazón palestino desangrado;
Al-Quds, bailando al sol
la danza de los árabes.

Al-Quds
la desterrada,
la prohibida,
la niña celestial de Dios y el hombre.

Jerusalén,
aquí,
míranos bien.
Me llego ahora
porque ya estuve antes
cuando la luz aún era pequeña
y el camino una huella en las arenas.

Al-Quds,
motéanos la frente
que el viento del desierto nos golpea
y las aguas del bien caminan lentas.

Jerusalén,
Despégate.
No hagas de mí un cadáver.
Que nadie te convierta en una morgue.
No hagas de mí una lápida,
ni permitas,
que te conviertan en sepulturera.

Allí florece un sol;
aquí una estrella,
la luna está mirándote indecisa,
ella es, un poco de este sueño
que viene a alimentar tu sed de madre.

Al-Quds,
conciencia Palestina en el naciente:
Moisés,
David,
Abraham
bebieron de Guijón aguas benditas.
Contemplaron a Ofel
y levantaron puertas,
hasta hacer un enorme tabernáculo.
Antes habían llegado
los hijos de Canaán,
los yabusies,
y otros pueblos,
que trajeron sus dioses y costumbres.

Palestina, la madre,
te amamantó Al-Quds,
te puso los pañales de la infancia
hasta que vino el Ángel,
a protegerte del frío de la noche
y la maldición de los judíos.

Cristo pasó llorando por aquí.
Subió llorando al monte
y bajó maniatado.
Y luego con la cruz,
subió hasta el Gólgota,
donde sin más, fue crucificado.
Los judíos hasta hoy,
según Josefo,
jamás reconocieron sus milagros.
Según la vida,
el Mesías sigue vivo
y los judíos calados por la muerte.

Al-Quds
tú no eres el ojo de Israel.
Eres la espiga de los labradores,
la voz del campesino y la sonrisa
de los niños de Gaza y de Ramalah
las palabras de Omar,
el son del viento.
La mujer hecha miel,
la rosa eterna;
las enseñanzas que nos legó el Profeta,
con las que juega la brisa del desierto.

Al-Quds
novia de Dios y de los dioses.
No te quedes ahí,
sigue tejiendo, amada,
para los esponsales con tu pueblo.

Si los sionistas vienen y disparan,
dispárales con dátiles, desde los minaretes,
con las cenizas de tus hijos muertos,
con el tejido de tus sentimientos,
o con los aquelarres de tus sueños.

Jerusalén,
Al-Quds;
capital Palestina;
Casa de Dios,
del hombre,
y de todos los pueblos del planeta.





















TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS SOBRE JERUSALÉN.









JERUSALÉN, JERUSALÉN.

Qué fue, qué es y qué será Jerusalén. La ciudad santa, por antonomasia está insertada en la leyenda, la historia, el mito, la mística y en la realidad. Lo cierto es que allí, hasta hoy, jamás ha dejado de correr la sangre, algo que es profundamente contradictorio. Pero todo tiene su explicación y, Jerusalén, una ciudad de vida, está signada por la muerte. Una ciudad de fe, está marcada por el fanatismo. Una ciudad plural de encuentros y alianzas, es prisionera de las bajas pasiones y el segregacionismo. Una ciudad de amor, está lastrada por el odio.

A veces estos contrastes para el común de los mortales se hacen incomprensibles, pero si entramos al fondo de las cosas inmediatamente nos percataremos de por qué, en Jerusalén, la ciudad de Dios, es un sitio tan complejo y de tan difícil solución para convertirla en un lugar de paz.

La disputa no es de Dios, sino de los hombres: fanáticos, viciosos, incrédulos, carentes de fe, de cultura y, sobre todo, movidos por sus ambiciones y faltos de voluntad para alcanzar un acuerdo que satisfaga a todos.

Jerusalén, si nos ceñimos a las leyendas: bíblica, talmúdica o coránica, no debía ser de nadie y, a la vez, sería de todos los hombres de la tierra, porque todos, sin excepción, de acuerdo a lo que dicen las Escrituras, somos hijos de Dios, hechos a imagen y semejanza de Él, por lo tanto, todos los seres que habitan el universo somos herederos o dueños de ese territorio. De no ser así, o Dios no es mi padre o, de lo contrario; ¿quien sin mi autorización se adueñó de la parte que me corresponde de mi casa?

Naturalmente los hombres no actúan con arreglo a la razón y mucho menos de acuerdo a los preceptos de fe que a veces, cuando les conviene, quieren inculcarnos.

Jerusalén es un gran negocio y, los poderosos, tanto religiosos, como políticos y mercaderes influyentes, quieren instaurar allí, una especie de mercado, sin recordar que ya una vez el “Hijo de Dios” los echó a todos del templo.

La verdadera historia de Jerusalén se pierde en la noche de los tiempos. Centenares de grupos humanos la han habitado y dejado allí sus huellas. Los profetas, por voluntad y deseos de los hombres la eligieron como la “Casa de Dios” y cuna de tres religiones y alguna que otra secta, que aprovechando las características naturales del enclave, su relevancia histórica y mística, también se disputan su heredad.

En todo eso hay muchas verdades, medias verdades y un catálogo infinito de mentiras, extorsiones, imposiciones, actos de fuerza y violencia y contubernios políticos. Ahí está el meollo del asunto y, hasta tanto éste no se resuelva civilizadamente, Jerusalén seguirá siendo para los creyentes la “Casa de Dios”, para los ignorantes, egoístas y oportunistas, la “Tierra prometida” y también, seguirá siendo, para el común de los mortales, hasta tanto no se aclaren bien las cosas en la región, la antesala del infierno.

La leyenda nos cuenta cosas extraordinarias ocurridas en ese lugar. La mística nos narra una serie casi infinitas de milagros realizados aquí en pos de la felicidad del hombre. Las religiones entronizan a sus dioses y profetas ahí, sobre la tierra de Jerusalén, construyendo sus mejores obras, dictando leyes y alentándonos hacia la búsqueda de la vida eterna; tan es así, que incluso el mismo Dios eligió el sitio como su casa.

La verdad es otra muy distinta y dicta mucho de lo que se nos dice, nos cuentan o narran al respecto.

Por lo visto, mientras los hombres se pelean, se agreden o se matan, Dios vive ajeno a todo lo que dicen y hacen en su propia tierra y dentro de su residencia o morada. Pero repito, el conflicto que allí se vive no es de Dios, sino entre los hombres contra Dios; entre los hombres contra los hombres, entre incivilizados contra civilizados, violentos contra pacíficos, poderosos contra débiles, fanáticos religiosos contra laicos, es decir, la estupidez humana campeando a sus anchas. La realidad es esa. Intentar dar otra explicación sobre el asunto o pretender buscar otros atajos para mostrarnos esa aseveración, es sencillamente pretender dilatar las cosas en el tiempo, pero el tiempo, en cosas como estas, también tiene su sello de caducidad.

Lo cierto es que, árabes, drusos, judíos, hebreos, arameos, macabeos, beduinos, cananeos, celotes, camitas y semitas, cristianos, musulmanes, ortodoxos, egipcios, griegos, romanos, otomanos, ingleses y sionistas, maronita, laicos y ateos han visto las aguas del mar muerto, han contemplado el lago Tiberiades, han sembrado y pastoreado sus ganados, alimentado y creado a sus descendientes sobre esa tierra. Por allí han florecido tres grandes religiones, se han escrito obras imperecederas que les han servido y sirven de guía y estandarte a la humanidad.

Jerusalén de un sitio de peregrinación se convirtió, por voluntad del sionismo y sus halcones, en un lugar de confrontación.

En las iglesias, las mezquitas, el templo o la sinagoga se ha pasado, de la mirada compasiva a la mirada vigilada, del clamor de la oración al estampido de las armas; del recorrido paciente y reposado, a la marcha forzada, de la cruz en alto, al fusil en ristre; todo eso pasa en Jerusalén, “Ciudad Santa”. Mientras, la humanidad sigue sin despertar bajo el tableteo de los fusiles y los arsenales nucleares del ejército judío, alimentados, permanentemente, desde el Pentágono, con la anuencia de los Estados Unidos que niega el derecho a los palestinos a residir pacíficamente en sus tierras y, de acuerdo a las Escrituras, en la de todos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Texto Ogsmande Lescayllers. En la foto con el poeta sirio, Alí Ahmad Said Esber (Adonis) en su casa de Al Qassabin, Latakia, Siria.






HAY QUE SER.

Yo no puedo quedarme aquí
de espaldas al mundo,
mientras este se hunde
y los que están en él se despedazan:
se despiden soplados como el viento.


Los que están;
esos llamado hombres,
seres de media talla
que caminan despacio bocabajo.
Señores pueden ser,
dicen algunos.
Yo prefiero esperar para nombrarlos
porque de pronto,
esta aguas pudridas donde habitan
se emponzoñan al filo de la muerte.


El mundo allí
y aquí,
todo en mi hombro,
coleando a pasos de un ciclo de partidas,
yendo hacia atrás,
calmado en el remanso
de mi piel custodiada por las sombras.


No podemos seguir mirando en sepia,
pregonando mutantes de pasiones,
fisgoneando el andar de la vecina
bajo los impermeables de la noche.


Hay que ser
entender,
saltar al ruedo
y sin disimular tus credos,
si los tienes,
hablarle al hombre en serio
de esta realidad que nos avienta,
nos zurce tentadora los instintos
hasta dejarnos mudos frente al mundo.


Hay que tener humanidad
y alzar la voz en medio de las plazas.
Lanzar flechas de luces al vacío,
y conformar los llenos con aliento.


No se puede escribir textos al miedo,
con miedos y aderezos de mentiras,
por temor a que vengan los matones
y te corten de un tajo la existencia.


Hoy el poema entraña someterte
al juicio original de la política,
a la jauría de locos que hacen versos
contemplativos,
sin contemplar las injusticias de este mundo.


Entraña dar la vida;
ser ella si es preciso en el combate
y no un cantor de espárragos y trufas
o un niñato indeciso,
Bukowskiano,
con un puñado de versos sicalípticos.


Por lo visto
es lo que hay,
nos dan,
y se publica
por editores tránsfugas y arietes,
cálamo verde en papel lumínico.


De mil modos y formas,
el mundo se sostiene a pie jutillas.
Al que desea hablar se le hace tarde.
Los que se callan nunca dicen nada.
Cuando llega la hora de la siembra,
todo el campo se llena de rastrojos.


Aquí yo no me quedo;
Apesta el mundo.
Los que se callan pecan de silencio.
A los que hablan los echan al exilio.
Los que mienten,
asfixian,
destruyen,
contaminan,
son los representantes del poder;
los intocables que nadie fiscaliza.


Yo no me quedo aquí,
apesta el mundo.
Si me juego la vida,
es porque llevo mis versos de estandartes.






Texto y fotos de Ogsmande Lescayllers, Ciudad de Bayamo, Cuba.



ESTE ES MI MODO DE PENSAR.

Soy el dueño de esto
que yo,
como si nada
te regalo.

Y esta nada
que está hecha de nada
no nos sirve de nada,
porque ya no es lo que era antes;
ahora está vacía de contenido
y el continente,
que a pocos les importa
si es adentro o afuera,
ha perdido su peso y no se ve.


Simplemente me he quedado pensando,
porque escuché a unos hombres
discutiendo acaloradamente
acerca de la historia;
las verdades históricas
que hay en las religiones,
en la filosofía y en la historia
y sentí mucho miedo
al oír tantas obscenidades;
formulaciones sin ninguna
base demostrable
que cada día son modificadas
por los que se aventuran
a decir exactamente
dónde están
y el tamaño que tienen las verdades,
que se han de sopesar,
y poner sobre la balanza
para que todos quedemos tan felices.


Hombres que van y vienen
buscando fundamentos
para fundamentar una mentira
que a través de los tiempos
se ha ido repitiendo
sorbo a sorbo,
como un buche de agua
que nos calma la sed.


Algunos creen tener la última palabra
sobre esto o aquello
se alzan en sus cátedras
para magnificar
y echarse al ruedo
catedraliciamente enamorados
del áncora y el ágora,
al filo de un dictamen que no existe.

Por suerte para todos
el tiempo pone las cosas en su sitio
y aquel de mente abierta
que no se tira al ruedo
y va calmosamente
sopesando las cosas de este mundo,
al doblar de la esquina se percata
que no en todo momento
hay que ir a la historia,
a la filosofía
ni a los tratados bíblicos,
porque la urgencia requiere
de resolver las cosas,
aunque haya que nombrarlas de otro modo.


Tener sed de saber
a veces te puede llevar a la ignorancia
porque saber es conocer,
tener conciencia;
pero, si sabes mucho y no te sabes,
es ser como un reloj que da la hora,
pero él, como tal,
jamás se percata qué hora es;
o como el pez que pasa sed
estando bajo el agua.


También, algunos saben tanto
que no saben:
freírse un huevo
zurcir los calcetines,
tener buenos modales
o simplemente ser una persona.


Yo opto por callar,
desaprender y aprender;
estar alerta,
porque,
para algo existen los instantes.

lunes, 26 de octubre de 2009

TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS TOMADO DEL LIBRO "LOS VIENTOS DE LA MEMORIA".








IN EXTREMIS.

Estiro el brazo para alcanzar el índice
y llenarme de aquello que habita la otra orilla.
Apuro, como es lógico,
todas mis añoranzas.
Con gran impulso
vengo, me levanto,
construyo puentes
sobre gigantes planos
y configuro espacios en la tierra.

Hay poco verde aquí;
todo está muerto.
Veo que pasan insectos voladores,
hombres armados,
que de pronto han dejado de ser hombres;
animales de guerra con fusiles al hombro.

No digo adiós,
para que nadie sepa si marcho o si regreso.
Y si es posible,
me aparto del concierto
donde premian a los bufones de la feria;
tal como son:
seres vacíos,
injertos de estos tiempos.

Sólo sé que estas son mis luminarias:
un pedazo de luna en cada brazo,
una estrella adyacente en cada mano,
un pecho que me guarda de los truhanes,
una estación que asume todo el humo
de esas calaveras ambulantes.

Hay que esperar.
Después pasará el tiempo
cuando el olvido llegue y tome el reino
y esas voces que fueron elegidas,
sigan sin levantarse o sin hacerse,
sin una esquela, en los estercoleros.

Sentir como te agotas viendo al muerto,
oyendo a los premiados
y a los jueces,
en un panel de súbita ignorancia
al margen de las voces,
que la vida,
pone a crecer a lo ancho del camino
sin que nadie le ofrezca una limosna.

De ofrendas y ofendidos los galantes,
pájaros a la altura de los buitres,
fiebres de la pleamar a media noche,
cuando se conjuraron las raíces
para forjar un nuevo plenilunio.

No habrá más ni será;
sólo el comienzo
del que aspira nacer fotografiado,
fotostáticamente revestido
de ideas intemporales
bajo el yugo,
de su misión de esclavo ante los hombres,
que van sin laminar sus días de alientos.

Mal el detrás,
que pisotea al de adelante,
el que viene lanzando sus corcovos
sobre esa línea donde el sol no llega
y pasa deslizándose por dentro.

Del taco al tenedor,
la lengua inserta,
como un guiñapo
que sube a los estrados,
a salmodiar su última conquista
como todo bufón caído en suerte,
confiado de sus dotes acrobáticas.

Nada hay de más,
cuando los menos salen
a refrescar el sitio de partida,
donde todos debían grabar sus nombres,
o despejar, antes que sea la vida,
quien le traiga la cuenta y los impuestos.

Todo reino en el fondo es algo irreal.
Se vive muy de prisa
y es por eso,
que se premian a necios y tarados,
que otros necios,
más necios
que esos necios,
van de jurados sin juramentarse.

A veces sin saber se oye un disparo,
después, queda un silencio manifiesto;
tras el silencio suele ladrar un perro
y luego,
cuando la tierra queda en vilo,
salta un relámpago detrás de la frontera
para decir que aún hay esperanzas.
A partir de ese instante;
el hombre árbol
cansado de ser árbol,
sale volando o se lanza al mar,
allí, sin más,
se hace una semilla,
porque anhela saber qué es el mundo.




Foto y texto de Ogsmande Lescayllers, tomado del libro "Los vientos de la memoria".


CÓMO ARMAR UN MAR SIN QUE TE VEAN.

Una línea por encima de otra.
Una línea encima de otra línea.
Una cabeza debajo de un sombrero.
Un sombrero que no encuentra cabeza.
Una cabeza que no encuentra sombrero.
Todo es posible.
Hay cosas como estas
que parecen un juego,
pero en verdad,
cuando vamos cargados por la vida,
cuando nos van rodeando los fantasmas,
no está de más, echarte a un lado,
y seguir el camino en solitario.

Mis primeras lecturas las hice sin maestros.
Las segundas, las hice por mi cuenta.
Las terceras las hago con la naturaleza.
Las cuartas, la comparto con mis libros.
Estas últimas son las más difíciles,
pues, no me llevo bien con los autores.
Descreo de los que escriben libros voluminosos,
o los que siguen dictados académicos;
los lees y, te percatas, que no nos dicen nada.

Ya está bien de:
“hacía un día bonito y salimos a encontrarnos”.
o “mis experiencias amorosos se iniciaron con ella”,
y también, “había una vez…”;
claro, que siempre hay una vez.
Al diablo, con tantas tonterías,
estando en un mundo como este
donde apenas te dejan respirar.
Hay que decir verdades como puños,
subvertir el orden de las cosas,
hacer de nuestra voz la lengua de este siglo.
Entrar al fundamento
de nuestras realidades inmediatas;
ser más que estos que somos,
para que dejen de mirarnos como a locos,
para que dejen de creer que estamos locos.
Para que no nos vean como fantasmas
y nos tomen en serio.

Hay quien insiste,
tal vez, por falta de talento,
en seguir enamorando las estrellas,
cantándole a la luna,
husmeando entre la yerba,
contemplado y soñando con la mar,
haciéndoles poemas,
a la pintura de algún aficionado
y leyendo después, emocionado,
la melopea de sus versos de agua.

Aquí estoy,
mirando en solitario
con este espejo y estos catalejos,
con mis uñas desérticas y mis tijeras líticas,
y dos cábalas menos que hace un año;
cribando, cada noche los esmaltes,
de este mundo de infartos
donde el hombre,
sueña con meteoritos
y arrayanes
sin invitar al pueblo,
a hacerse con las luces y los sueños.
Sin invitar al hombre,
a que asuma de cierto la palabra
y haga para todos las verdades:
la libertad, si puede,
si le dejan,
sin entrar al convite de los necios.

Cuesta hacer eso en medio de las nubes,
pero en la tierra,
donde las cosas cada vez
son menos claras,
se pueden levantar las espirales
y cambiar los manejos de estos tiempos,
de disparos al blanco
y tiros en la nuca,
donde se prevarica con un beso
y de paso te llenas los bolsillos,
con el dinero de los contribuyentes.

Aquí,
aunque no lo creas,
se pueden hacer cosas disímiles,
pero antes, hay que desistir:
de los amigos que no son tus amigos,
de las amantes, que no son tus amantes,
de los higos, que te traen de la huerta del vecino,
bien envasados al vacío,
con la tecnología de estos tiempos.

Aquí se puede,
pero ojo con los que van a tus espaldas;
con los que están al frente merodeando,
con los del blogs, que ensalzan tus poemas;
con los comisionados que van sin comisiones,
y los Analfa-letras de corrillos.

Prevaricar se puede,
engordarte también,
hacerte un número;
rogarle a dios, y hacer como los curas
que se masturban detrás de la sotana.

Todo se puede,
mientras hoy se haga ayer,
y mañana no tengas más remedio,
que mirar hacia atrás
arrepentido,
de que el futuro es algo tan incierto,
que por más que lo buscas no lo encuentras.

Por eso es preferible ser ahora;
o estar en hoy,
con los pies en la tierra, sin complejos.



Foto y texto: Ogsmande Lescayllers, tomados de libro "Los vientos de la memoria"

SIN NOTICIAS DEL MÁS ALLÁ.

Anoche desperté mientras soñaba
con los recuerdos de otro sueño inverso.
Bajé la luz que entraba por la puerta
y proseguí soñando de otro modo.

De lejos me llegaron las ideas
entre brumas, suspiros y relámpagos.
Detrás de los esmaltes se rompían
los caminos que el tiempo nos marcaba.

De soledad en soledades iban,
grimosas las ideas no soñadas,
los despertares a punta de pistolas,
las tardes diluviando sin descanso.

Desde la oscuridad nos distanciamos
para entrar a las arcas y los campos
donde el silencio ahogaba las palabras
y el eco repetía las mismas frases.

Lenta la amanecida y, en la puerta
del reino sideral de mis antepasados,
brotó un ramo de incienso a medio hacerse
que salía de la tierra canturriando.

Busqué en lo alto y busqué a lo lejos;
escarbé entre preguntas singulares,
la idea de otros tiempos ya vencidos,
pero nadie ha venido a responderme.

Fui donde las imágenes votivas
entre las voces de pueblos olvidados.
Partí rumbo a la noche y en el centro,
bajo dos piedras, hallé lo que buscaba.

Padre me había indicado cuando niño
que dos flores no son nunca iguales,
aunque broten de una misma rama.
Pues, dos piedras, tampoco son idénticas.

Subí al cielo de un salto y, en el cielo,
desperté nuevamente trasnochado,
intentando dormir el mismo sueño,
un sueño que jamás había soñado.

Madre vino después a hablar conmigo
para tranquilarme y darme ánimos.
Que todo no termina con la muerte;
dormido, ni despierto, ni soñando.

Llegué al final, aunque el final no existe,
ni hay límites, vacíos ni fronteras;
todo está lleno de un extremo a otro,
aunque a veces pensemos lo contrario.

Allá arriba no hay nada, se lo juro.
Es mejor dar aquí lo que tenemos,
compartir lo que somos y deseamos;
la escasa humanidad que nos asiste.

De ti, para contigo y con los otros:
el cielo, el mar, la tierra, el horizonte.
Eres el resultado de ti mismo;
del más allá, jamás llegan noticias.








domingo, 18 de octubre de 2009

PRESENTACIÓN DEL LIBRO LA MEMORIA CIFRADA DE OGMANDE LESCAYLLERS.

LA MEMORIA CIFRADA, OBRA DEL POETA Y ESCRITOR, OGSMANDE LESCAYLLERS, SERÁ PRESENTANDA ESTE MIÉRCOLES, 21 DE OCTUBRE, EN EL CENTRO ÁRABE SIDIO DE MADDRID, C/ ZURBANO 82 A LAS 20:00hs. POR EL DR. MUSHIN AL-RAMLÍ, ESCRITOR Y POETA IRAKÍ, PROF. DE SAN LUIS UNIVERSITY. TE ESPERAMOS.

sábado, 17 de octubre de 2009

TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS.







PREMIOS Y PREMIADOS.
Por Ogsmande Lescayllers.
Escritor e xornalita.
Poco a poco han ido cayendo las páginas del almanaque. 2009 va tocando su fin. Los dueños de las grandes editoriales del mundo empiezan a engrasar la máquina publicitaria. Pues, un buen libro, siempre es un regalo apetecible.

Los concursos empiezan a dar sus veredictos. Los concursantes, unos “sorprendidos”, otros sin sorpresas, aparecen en las portadas de todos los periódicos y telediarios. Los lectores, los buenos lectores y amantes de la literatura, hacen mutis, vuelven a los clásicos, con la esperanza que el próximo año algún jurado decente y con suficiente autoridad premie algo que valga la pena.

Desde luego, siempre está el lector ingenuo o los amigos cómplices que por solidaridad e ingenuidad irán a comprar el librejo. Eso es una cosa y otra muy distinta es leérselo.

La temporada de este año la abrió el Nóbel de Literatura, otorgado a la rumana Herta Müller, una escritora prácticamente desconocida, tanto como novelita, donde logra algunos aciertos, o como poeta, donde sencillamente puede calificarse como algo frustrante y desafortunado. Por lo general en estos casos pesa más lo extraliterario que lo literario, porque algunos piensan que es muy importante tener en cuenta la politización del asunto a la hora de vendernos al personaje premiado.

Pensamos que la obra de un Nóbel debe de tener, calidad, receptividad y multiplicidad, la de la señora Müller, casi en su totalidad, adolece de estos tres elementos.

Por lo general el público es quien hace al escritor, pero hoy son las grandes editoriales, el marketing y los concursos, donde se premia a los “socios” quienes los fabrican y, para ellos, por lo general escogen a algunos que van sobrados en todo, menos de talento, vocación y conocimientos literarios y, hasta cierto punto de cultura general.

El Nóbel también, como Richard, “tocó la flauta y otros instrumentos”, cuando distinguió al presidente de Estados Unidos Barack Obama con tan alta distinción, el Premio Nóbel de la Paz.

No es que Obama no se merezca ese galardón, quizás ese y muchos más, pero todavía tiene que demostrarlo, porque de momento, por la paz no ha hecho nada, más allá de las buenas palabras y algunos gestos que luego quedan ocultos tras el manto de las guerras y los diversos frentes que los Estados Unidos tienen abiertos en el mundo: Irak, el conflicto palestino-israelí, Afganistán, Irán, Cuba, Guantánamo, Corea del Norte, toda Latinoamérica, las cárceles secretas de la CIA donde han torturado a cientos de seres humanos, la pena de muerte en los Estado Unidos, la emigración, la sanidad y un sin números de cosas. Claro está, sabemos que Obama, no es dios y poco o nada podrá hacer, pero hay otros que sí han hecho, pueden y harán más cosas verdaderamente dignas de un Nóbel.

Por otra parte, si observamos la lista de todos los premios Nóbel de la paz que hay en el mundo y contemplamos como está este, estamos seguros que nos entran escalofríos en el cuerpo. No sé si es para reírse o para echarse a llorar, en Estados Unidos de Norteamérica, la potencia militar y guerrerista más grande del planeta a caído nada más y nada menos que 22 veces el Premio Nóbel. A la luz de los hechos, ¿acaso tiene alguna credibilidad este premio? Pero todavía más kafkiano es que en el Estado sionista de Israel les fue otorgado a Isaac Rabin y al actual presidente Simón Pere. Si alguien conoce más o menos la historia de estos personajes ya nos dirá si son dignos de algo, no digo ya de un Nóbel de la Paz.

Hace unos días se fallaba también el Premio Nacional de Poesía, pues, ídem, como diría el Quijote, “con la iglesia hemos topado Sancho”. Por lo visto un jurado esmirriado mueve un biombo y lo primero que cae, valga o no, ese es el premio, lo que importa no es la obra sino quien asoma primero la cabeza y por lo general, da la coincidencia, la muy terrible coincidencia, que el primero que se asoma es el libro de algún amiguete; o coleguilla de corrillos a quien los profetas de la Belle letras, ya le había pronosticado que este sería su año.

No digo que el flamante Premio Nacional de Poesía 2009 no se merece ese y muchos premios más, no, no digo eso, creo que la que no se merece exhibir y encumbrar a libros como los premiados es la literatura, ya no sólo en lengua española, sino en cualquier lengua o dialecto de los que hoy se hablan en el mundo. Porque en LITERATURA, aunque casi todo se venda, no todo vale.

Ahora acaba de destaparse a favor de Ángeles Caso el millonario Premio Planeta, una cosa que se ha ido convirtiendo con el paso del tiempo, en algo así como una especie de desvergüenza para la Literatura en Lengua Española. Ya sabemos que lo de Caso es un caso; uno más digamos, pero que nos pone los vellos de puntas.

Lo que nos preocupa no es que le den un premio a una novelucha insulsa e intemporal, anémica y fría o pretendidamente progresista y canónica a la vez. Lo que nos preocupa es ¿qué pasará dentro de unos años, cuando se haga la Recepción Estética de la Literatura en Lengua Española y todos estos bodrios premiados vayan al cesto de la basura? ¿Qué van a pensar los lectores de entonces sobre esta generación de “ilustres” galardonados por el lucro? Ya lo dije, lo de Caso, es sólo un caso, uno más de tantos que a diarios se comenten, porque como piensan que todo vale, cualquier pelele se considera un escritor y, por esa misma regla de tres, a cualquier diletante ignorante lo convierten en jurado. Ya sabemos que sobre este se ha vertido mucha tinta, pero como me comentó un día en una entrevista el señor Miguel Delibes, “tinta queda, lo que falta es talento”.









viernes, 16 de octubre de 2009

"VILLA ALINA", AVE: FCO. V. AGUILERA, 240. BAYAMO GRANMA


















EN BAYAMO, CAPITAL DE LA PROVINCIA GRANMA, UNO DE LOS RESERVORIOS CULTURALES E HISTÓRICOS MÁS IMPORTANTES DE LOS PAÍSES DEL CARIBE, ESTÁ "VILLA ALINA", DONDE EL VISITANTE PODRÁ DISFRUTAR DE TODAS LAS MARAVILLAS QUE ATESORA LA CIUDAD MONUMENTO NACIONAL, CUNA DE LA PATRIA, DE LA CULTURA Y DE LA INDEPENDECIA NACIONAL CUBANA.
FUNDADA POR EL CONQUISTADOR DIEGO VELÁZQUEZ EN 1513 SOBRE EL POBLADO ABORIGEN DEL MISMO NOMBRE, FUE LA SEGUNDA VILLA DE LA ISLA. EN ELLA HAN NACIDO GRANDES HOMBRES: ESTADISTAS, POLÍTICOS, CIENTÍFICOS, PEDAGOGOS, MÚSICOS, POETAS Y UN GRAN NÚMERO DE PATRIOTAS. BAYAMO ES UNA CIUDAD RICA Y VITAL, "VILLA ALINA" ES UNO DE ESOS SITIOS A LOS QUE EL VISITANTE NO PUEDE FALTAR. DOÑA ALINA SANTISTEBAN, A TRAVÉS DEL TELÉF: 005323424861, SI LLAMA DESDE ESPAÑA, LE INFORMARÁ DE TODO LO QUE USTED NACESITA PARA TOCAR EL PARAISO CON SUS MANOS.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Textos y fotos de Ogsmande Lescayllers. Los poemas forman parte del libro "Áncora y Agar"

Ruinas de la Iglesia de Simeón el Estilista y paisaje del Castillo de Saladino. Siria.


















Disculpa si al decir, a veces dudo.
Si al fiarme de la voz me quedo manco
con dos o tres palabras monocordes:
ínsulas de silencio en mi garganta.

Disculpa si al mirar me quedo ciego,
con el gesto entreabierto y sosegado.
Con los deseos sin formas en el pecho,
Híbrido, como un dios, que se nos gasta.

Perdóname si al verte te acaricio,
con el lente interior de la mirada;
yo que he buscado siempre abrir los sueños,
ínclito y montarás, como las aguas.

Disculpa si al oírte me convierto,
en el eco inusual de tus palabras
y sudo corazones por los poros
y padezco de insomnio y me atormento.

Discúlpame si al verte, me insurrecto.
Y me incendio y me indulto de mis penas
y me ato y me suelto de los clavos;
brasa de aliento que a mi pecho incendia.

Disculpa, por favor, esta locura,
que tú me haces morder frente a los hierros,
siendo yo tan de dios, y tan de nadie;
rubrícame si quieres, cuando puedas.

ALEGORÍAS.

Un beso es sólo eso;
es algo que se da y jamás regresa.
Si intentas revocarlo es otro beso,
que despierta en el fuego de otros labios.

Un beso no es un beso;
son dos besos,
que se dan por perdidos mientras besas.


Alrededor de un patio se me quiebran
las ganas de vivir y de morirme.
Se me quiebran la voz y la mirada,
al ver mi patria hundida en el abismo.
Y me quiebro yo mismo a dentellas,
al no poder llenar este vacío,
que separa mi almohada de mis sueños,
mi modo de pensar y mi desgano.
Los cuchillos del aire me destripan,
la sangre se me escapa de las venas;
salgo del hemiciclo hacia la puerta,
roto en las sombras y desaparezco.

A intervalos me busco, me descubro.
A intervalos me crecen los deseos;
me hago un pelo en la crin de mi caballo,
una estatua en la plaza de mi pueblo.
Me hago un tendón en los cotiledones
y en el algodonal unas tijeras,
para podar las breñas de mis sueños,
donde ensarté todos mis pensamientos.

Alrededor de un patio, al fondo de la vida,
veo girar las poleas en los esteros,
las hormigas surcando los caminos,
la soledad clavada entre dos cepos.
Giro a la izquierda, me quito la derecha;
digo dios, digo paz, digo pan, tierra,
y el disoluto inclina la cabeza,
como un sufí, en tiempo de cuaresmas.

Ninguna fantasía tiene nombre.
la unión está en el ojo y en la oreja,
la palabra en el seno de la boca;
la eternidad gravita en las ideas.
Pero el hombre, el hombre con mayúsculas,
no tiene edad, ni tiempo, ni raleza,
es polvo cósmico, noción, experimento,
un eslabón perdido en el trayecto,
sin cumbres, sin misterios,
vestido de intensiones y palabras.

Sé la nada en el todo y, sin embargo,
de vez en vez escribo, para no aburrirme.

BUSCANDO ENTRE LARVAS.

Confío que esta noche, cuando el viento
susurra como un lobo en las paredes,
los menos y los más armados de otros,
vendrán a definirse en solitario.
Y se darán la mano en un despegue,
saltando sobre el arco de la puerta
a media estancia del primer latido.

He bebido esta noche el mismo trago
que me dieron ayer los emisarios
cuando dije que no los conocía,
mientras me agujereaban la garganta.
No estoy donde me encuentro, ni me dejan
marcar las profecías que me dieron
mientras iba contando las monedas,
del último jubón que hallé en el agua.

Les hablo de ayer, entre cartones
cuando vislumbro la última jornada,
sobre los pararrayos de la puerta
y el lóbulo interior de una navaja.
Otros sí y otros no, rotando en seco;
andando de cuclillas por las tablas,
donde se ven los vivos y los muertos
marcados por los clavos de la estancia.
No hay camino en el aire, ni en el agua
donde puedes andar sin dejar huellas,
sobre los horizontes y las horas.
Puedes contar los pasos que da el viento,
o el color interior de la distancia,
donde un recién nacido reaparece,
como al principio de todos los comienzos.

martes, 1 de septiembre de 2009

Texto e. Ogsmande Lescayllers. Tomado del libro "Cuando arde la madera".




EL FANTASMA DE TORQUEMADA.

De dónde la nostalgia,
piedra insegura de la mente humana.
De dónde la tristeza,
desmadejado rol de la existencia.
De dónde el miedo, animal deforme
que hiere, mata, borra e incinera
y hace de plantón, de muro fuerte,
en la psiquis del hombre y en los gestos.

De dónde la miseria, tan avocada al ser,
intercalada
en los pueblos talados por la fuerza.

Dónde el dolor, tan mío
y, para afuera,
en mis realizaciones personales
allende al soplo ajeno a mis preguntas,
cuando quiero salvar,
para salvarme,
en un mundo de tránsfugas y necios.

Dónde, la sed;
el hambre,
el abandono
y todas las miserias enyuntadas
bajo la luz del sol,
entre panales
de miel fermenta a punto de pudrirse.

Dónde la libertad;
la paz,
el hombre
y otras tantas palabras presumibles,
cuando vamos combados, de rodillas;
masticando los miedos del planeta.

Dónde el hombre.
Repito:
Dónde el hombre.
El dinero lo ató y se lo ha comido.
El odio lo mordió y se lo ha tragada.
El miedo lo inundó y perdió los rumbos.
Ahora croa en la cloaca donde habita;
hace de esclavo de sí mismo y ladra,
armado y desarmado ante la muerte,
leyendo los escritos del Mar muerto,
hasta que el redentor vuelva y lo clone.

Dónde pongo a dormir esta paciencia
que de tanto esperar está impaciente
porque nada se mueve en torno a ella
Y sólo leo mentiras en los diarios.
Ya nadie escapa al vértigo, y hoy mismo,
me intenta vacunar para “salvarme”,
de los virus que ellos proyectaron
Para matar,
ganar
Y hacerse dueños.

jueves, 27 de agosto de 2009

QUE JUANES CANTE Y QUE LOS CUBANOS BAILEN. TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS.


QUE JUANES CANTE Y QUE LOS CUBANOS BAILEN.

Por: Ogsmande Lescayllers.
Escritor e xornalista.


A ninguna persona sensata que conozca y haya seguido la trayectoria de la llamada “disidencia cubana en el exilio”, le es ajeno el bochornoso y lamentable espectáculo que han montado en estos días entorno a la figura del cantautor de origen colombiano Juanes, residente en Miami, vórtice de estos adefesios cavernícolas, que viven instalados en el odio y la sinrazón. Como les conocemos y sabemos, de buena tinta que casi todos son o dicen ser católicos, apostólicos y romanos, tenemos claro, que para ellos no hay más ley que la del talión y su consigna es el ojo por ojo, quizás, por eso, todos van o actúan como ciegos, no de la vista, sino mentales, que en verdad esos son los peligrosos, porque el asunto no está en mirar, sino en pensar y, por lo visto, estos atorrantes han perdido la cabeza.

¿Qué sentido tiene hoy, en el siglo XXI, quemar imágenes, discos, o cualquier otra cosa porque una persona vaya a cantar a cualquier escenario del mundo? ¿Cómo alguien que dice ser cristiano va a usar la violencia de esa manera? Claro está, aprendida tienen las lecciones que les impartiera en sus días, el tristemente célebre George W. Bush, quien mientras ordenaba a asesinar al pueblo iraquí, torturaba en la base naval de Guantánamo y Abu Grhaib, apoyaba el genocidio sionista contra Palestina y otros sitios del planeta, pedía a Dios salvar a los Estados Unidos, besaba la mano del papa y asistía a misas; más desvergonzado no se puede ser.

¿Qué futuro puede esperarle a los cubanos, si un día, por desgracia para nuestro país, estos grupúsculos de idiotas fariseos llegaran a gobernar en la isla?

Si en verdad, en Estados Unidos existiera el honor, el orden y el respeto, los echarían a todos estos tipejos de ese país. Actos como el que están llevando a cabo en estos días contra Juanes, lo único que hacen es desprestigiar a la nación donde se realizan. Todos ellos son violatorios de la libertad, el respeto, la convivencia pacífica, los derechos humanos, la libertad de expresión y la tolerancia.

Se puede y se debe disentir de forma civilizada, a lo que no hay derecho es a agredir con tanta virulencia, a un ciudadano, sea quien sea este, porque vaya a cantar a un país con el cual yo no esté de acuerdo políticamente.

¿Qué tipo de comadreo es ese de andar mando cartitas infamatorias a algunos artistas de prestigio internacional, como es el caso del español Miguel Bosé para que no asista al llamado concierto por la paz en la Plaza de la Revolución en La Habana?

Conozco a Cuba profundamente: su historia, su cultura y su gente. Sé que pasó allí antes y después de la conquista/colonización. Lo cierto es que Jamás, a lo largo de la historia de esa nación habían existido personas tan ignorantes como estas que hacen llamarse “disidentes cubanos en el exilio”.

Si leemos el historial de uno o casi todos ellos, veremos cuántas miserias encierran.
Creemos que no existe en el mundo una oposición, con excepción de la Palestina, que sea más antigua y descabellada que esta, llevan ya 50 años esperando que los Estados Unidos o la Unión Europea le resuelva sus problemas para instalarse de nuevo en la isla, por lo visto y a tenor con sus acciones, si no cambian sus modos de pensar y sus puntos de vista sobre las cosas, permanecerán ahí sempiternamente.

Muchos de eso granuja piensan que porque tienen dinero y viven en los Estados Unidos de Norteamérica son superiores a cualquier otra persona. Imaginan que con ellos la isla sería un vergel, cosa que no es cierta, porque oportunidades hubo, pero como pasa hoy en muchos países de Latinoamérica, los oligarcas, terratenientes y latifundistas, lo único que han hecho es echar estiércol sobre esos sufridos pueblos. No es menos cierto que Cuba tuvo su momento de gloria, pero la verdad es que ha tenido muchos siglos de decadencia: ruina, hambre y miseria, promovidos, precisamente por personajes como esos que hoy ladran groseramente desde Miami.

Cuba es un país al que pertenecen 14 millones de habitantes, contando los de adentro y fuera de la isla. No es posible, ni se puede tolerar, que un grupo de mafiosos ignorantes quieran privar al pueblo de su derecho, ni de un lado ni de otro.

Está demostrado que la guerra no nos lleva a ninguna parte, por mucho que el pentágono, la OTAN o cualquier país militarizado del mundo lo piense. La violencia sólo engendra violencia. El odio es, quizás, de entro todas las enfermedades crónicas del mundo, la peor de ellas. La intolerancia es un desafío a la inteligencia ejercido por ignorantes.

El pueblo de Cuba quiero oír a Juanes y a todos los que vayan a ofrecer en la Plaza de la Revolución, ese concierto por la paz. Si el gobierno de la isla autoriza, nos guste o no, lo único que tenemos que hacer es unir nuestros deseos de paz, para ese concierto bajo la sombra de José Martí, sea todo un éxito. Eso es lo correctamente político. Esa es la mejor muestra de libertad, tolerancia, justicia y democracia que se le puede enseñar a un pueblo.

Si queremos vivir en un mundo mejor debemos empezar por ser mejores personas.

La política es una ciencia y estaría bien, para que los pueblos vivan en salud, que aquellos que no hayan hecho el recorrido, cierren el pico, o se queden guardados en casa, porque de lo contrario, ocurren cosas tan desagradables y desafortunadas como estas que está provocando, desde Miami, la llamada “disidencia cubana en el exilio”. Ahora más que nunca es oportuno, por la felicidad de nuestro pueblo, no tirar las cartas por bajo la mesa, sino ponerlas al descubierto, boca arriba.

PARA VIVIR EN PAZ. TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS.


PARA VIVIR EN PAZ.
Ogsmande Lescayllers.
Escritor e xornalista.

Si queremos hacer, o vivir en una mundo mejor, tenemos que empezar por ser mejores personas. ¿Recordáis aquella frase de Jesús de Nazaret, en la que demandaba que, “el que esté limpio de culpa lance la primera piedra? Ese debiera ser el primer postulado ético de cada hombre. Antes de hablar, opinar, juzgar o criticar debiéramos revisar nuestros archivos mentales y luego, muy luego, después de hacernos un profundo examen de conciencia, entonces y no antes, debiéramos emitir juicio alguno contra nada ni nadie.

Las críticas y las autocríticas, si tienen un fin pedagógico para la sociedad o para el individuo, han de hacerse, si proceden, con sensatez y cordura, siempre dejando en claro que el objeto de la misma no es herir, sino sanar o hacer despertar a quien o a quienes, dormidos en el subsuelo de su conciencia, necesita o necesitan que les inviten a reflexionar, sobre un asunto o situación determinada que afecta, personalmente a/o la colectividad.

Nadie tiene el derecho sobre la tierra, de convertirse en dios o en juez en particular, sobre los individuos o la sociedad, defenestrando todo lo que se le cruza por delante. Todo hombre tiene la obligación de respetar al otro, de medir sus palabras y sus actos antes de proceder o emitir un juicio de valor.

La cobardía y los miedos, son unos de los peores enemigos del hombre. Cuando se le teme a los demás y asimismo, es porque se está en posesión de una dosis muy alta de cobardía. El que teme perder lo que tiene o lo que aspira alcanzar, suele convertirse en un ser peligroso, sin el más mínimo escrúpulo y, por eso ataca inmisericordemente, todo lo que se le pare delante o se le cruce en su camino.

La justicia, la educación, el Estado, las instituciones a todos los niveles y el individuo, por más solitario que este sea, tienen su rol dentro de la comunidad. A partir del individuo, desde la base, hasta la cima de la pirámide que forma la sociedad, debe erigirse la escala de valores, porque independientemente que formemos parte de un colectivo y que como tal actuemos, no podemos perder de vista que, ante todo, somos individuo, es decir persona; eso y sólo eso que ya es bastante.

Las personas que se juntan u organizan en grupos, sociedades, sectas, partidos u otro tipo de colectividades: económicas, religiosas, política o social, como están sujetas a unas normas o requerimientos a los que responden o han de responder como conjunto, tienen una doble responsabilidad en el entramado social, por eso, quien o quienes estén en esta situación deben ser aún más cautelosos o precavidos a la hora de emitir un juicio, porque ya no sólo hablan en nombre de su persona, sino en el suya y el colectivo que representa o que le representa.

Acusar sin pruebas, es aún más ofensivo que cuando teniéndolas se ponen las cartas sobre la mesa, porque la prueba es lo que le permite a la ley actuar libremente sin prejuicio. La justicia debe castigar severamente a quien o quienes llenen sus bocas de cizañas o difamaciones contra otros. “Criticar no es morder”, pero difamar es eso y mucho más.
Hoy, quienes se llevan el palmaré de la extorsión y la difamación son los políticos; por tal de alcanzar algún escalón son capaces de todo, absolutamente de todo. Mienten, falsifican, malversan, manipulan, extorsionan, comente cohecho, prevarican y luego se quedan tan panchos, como si la sociedad no sintiera el tufo maloliente de sus mentes putrefactas.

“Las semillas que se machacan no sirven para sembrar”. Decía Oskar Kokoschka. De ese mismo modo, los políticos corruptos, instigadores, inmorales y sin ética, tampoco sirven para gobernar.

El buen gobierno corresponde a la lógica y responde a la razón, quien o quienes actúan supinamente movidos por sus miedos y sus intereses personales, evocando permanentemente la patria, al ciudadano y todas esas migas humanas, ha de ser inmediatamente puesto en manos de los psiquiatra, por que del temor a la locura no hay más que un paso.

Cuando se abren los periódicos o cuando escuchamos los telediarios no hacemos más que oír barbaridades emitidas por los políticos. Se dicen y se acusan de todo y luego no ocurre nada. Lo único que logran con eso, más allá de mostrar la ignorancia en la que viven, es crispar al ciudadano que lo único que desea es que esas personas a las eligió, sean buenos gestores. Pero no, los países se hunden, las sociedades se desintegran por sus culpas y ellos miran desde la cima o desde la otra orilla, como diciendo, “allá ustedes, sálvese quien pueda…” eso está ocurriendo hoy en el mundo, pero los ciudadanos agobiados, por los calores, las deudas, la escasez, las enfermedades, la Crisis Económica Internacional y el Cambio Climático, están como tullidos y amordazados sin apenas poder moverse.

Ya nadie se preocupa, y, sobre todo, los políticos, si están o no libres de culpas. Creen que el primero que lanza la piedra es quien tiene la razón o, al menos, que será quien saldrá mejor parado cuando se produzca la quema de la historia.

domingo, 23 de agosto de 2009

Totos los poemas forman parte del libro de Ogsmande Lescayllers, "Conversación con Karla" Fotos Karla Suárez.


























PRIMERA CONVERSACIÓN.

Yo sólo sé de amor, tiemblo espantado cuando,
Las pasiones del hombre, envuelven tercas, mi rodilla.
JOSÉ MARTÍ.


Tengo por encomiendas los murmullos,
la piedra rompeolas
y la ausencia inusual de los sentidos.
Ya no es posible, Karla,
hemos pasado la noche parloteando
pero tú das la espalda
y te pones a contemplar el muro.

El tiempo es breve, Karla.
Él sabe darnos sublimes latigazos.
Ovillar sabe el tiempo su ademán de comediante.

El tiempo tiene sus manos sueltas
sobre el desnudo de la eternidad
y nosotros golpeándonos,
en contra de las líneas tonales de la luz.

Yo de espaldas corriendo.
Tú de espaldas corriendo
y el árbol puesto en cruz
y la cruz desalentando la inscripción.
Y el pie sin un apoyo
para quitar los brotes del camino.
Y las voces repartidas en cántaros.
Y el cántaro vacío
y otra vez la distancia entre los dos.

Estos amaneceres tienen tus ojos, Karla.
Tú estás sentada en una confitura de jazmines.
En una catedral de mariposas.
En unos de esos sábados que parecen menguantes,
tras las columnas verticales del tiempo.

Yo caminé en silencio el estalaje de las sombras.
Calenté el hongo frígido de un muerto;
los tonos de la luz,
las alas blancas de las sombras negras.

Un ancla verde, en tinta de torpedo,
se juega el corazón en cada salto.
Un augurio de palos
y el gongorino soplo de los cuencos.

Kid dolor perdió un roung por impaciente.
El orden no es un pájaro,
pero sabe escudarse entre sus alas.

Mi padre pintó un jardín de nubes.
Mi madre pintó el árbol de la vida.
Yo no he pintado nada,
pero me gusta ver las acuarelas.
Karla y los recuerdos juegan al ajedrez,
pero faltan las damas y las torres.




SEGUNDA CONVERSACIÓN.

NO SABES QUE NO HAY VENTURA,
NI SI QUIERA PARECIDA
A LA DEL AMOR DE UN HOMBRE.
LOS NIBELUNGOS.


Estamos lejos, Karla.
Tierra y agua separan nuestros cuerpos,
somos dos tenedores en el confín del mundo,
dos manos que se buscan, pero se encuentran.

He discado el teléfono,
para escuchar lentamente tus palabras.
Ya estoy de vida por que oigo tu voz
y he sentido de pronto un sonar de campanas;
Un trinar de pájaros silvestres
y tu sonrisa Karla,
como un reloj de mar en mis sentidos.

Estos son los jinetes que no apagó la bruma.
Un espejo guarda tus marcas siderales
y tus palabras, Karla,
descansan blandamente en mis oídos.

Hoy vi partirse en círculos la luz de las estrellas.
La luna era un arquito y el mar no se veía.
Todo estaba en silencio,
menos la siempreviva de mi corazón
y la arboleda de tu lejanía.
El trigo y las linternas se nos hicieron polvo
y hasta se nos gastaron los pronósticos.
Y los recuerdos, Karla, los recuerdos,
ellos llevan mi cuerpo hasta la cima.

Mañana será martes,
Hoy no sé que lugar corresponde a este día.
Hoy ando patrullado por los sentimientos.
Soy un santo indefenso que Satanás golpea.
Soy un trozo de escarcha en la puerta del horno.
Soy la punta de un ala quebrada por el viento.

Esta es mi circunstancia
que el tiempo lentamente transformará en espigas.
¿De qué me estoy doliendo,
si el dolor no es mi canto personal?

Tengo el mundo a mis pies.
La noche es mía.
Soy dueño absoluto de una legión de estrellas.
¿Por qué le estoy cantando al dolor?
¿Por qué invoco el silencio, la distancia,
y la ausencia de Karla?

Es que estoy refundido en la nostalgia
y en esta soledad que me hace compañía.
Esta parte es mi canto,
pero la otra mitad la tengo dentro
y veo pasar las horas,
como una escuadra de húsares insomnes.

He consumido todo,
lo que quedaba en mi botella verde.
La luz echaba el tiempo boca arriaba.
Karla está sentada en un rincón del mundo.
El pájaro voló, y hasta su jaula,
quiso seguir su vuelo.

TERCERA CONVERSACIÓN

"CON FRECUENCIA ASOMABA UNA LIGERA SONRIA
DE BONDAD EN SUS LABIOS, PERO HABÍA EN ELLA,
TANTA DEFENSA Y TANTA OCULTACIÓN
COMO AMOR INCITANTE".
STFAN ZWEIG.

Las canículas, Karla,
le quemaron las hojas a los crotos.
En torno al mar se oye el aleluya de los peces
y la noche se llena de lamentos.
El mar se rompe contra los arrecifes.
Contra la voz del hombre se levanta un muro.
Y nosotros sin armas,
para tejer la paz de los vivientes.

Yo coloqué en tu puerta este panal,
esta flauta de viento con ojos de cometa
y un reloj, para medir el llanto de la tierra.

He buscado a los hombres pero no los encuentro.
Los hombres se me han vuelto una cancha de piedras,
una caja de ecos,
como los parpadeos de La Osa Mayor.

Soy un triángulo, Karla.
Soy un triángulo.
La cofia que sostiene mi eternidad de árbol
navega como un pez en la corriente.

Lo que hay de guitarra en mi garganta
ha sido colocado sobre tu corazón.
Lo que hay de país en mis palabras,
son estos cantos, Karla,
con los que voy naciéndole a la vida.

Estoy de amor y muerte,
con una pesadilla de silencios y dudas.

He tornado a la tierra para besar tus ojos,
pero la tierra vuela
y el tiempo es una lámpara silente.

Ahí están los metales frente a ti.
Se alzan como escaleras por encima del mar
y caen, levitativamente,
como estatuas de nieve hechas con impaciencia.

Hemos atado el mar con estas cuerdas.
Con estas riendas frías amarré al Minotauro
y lo encerré en una caja de aros.

¿Adónde vamos, Karla?
¿Hacia qué punto vamos?

Hay un tótem sentado al costado del brazo de Jesús.
Hay una escuadra rota en la casa del Hombre.
Hace falta un panal y una linterna.
Y tus palabras, Karla, tus palabras…
¿A qué región del mundo partieron tus palabras?

Ahora voy dando saltos.
Busco la huella de tus sentimientos.
Busco un pez en el agua,
un árbol en la tierra.
Busco dentro de ti mi yo incondicional,
la columna y el zócalo preciso,
para fijar mis huesos después de esta jornada.
Karla, no te desnudes nunca;
porque pueden caerse las estrellas.

CUARTA CONVERSACIÓN.

TEJER UNA CORONA ES MÁS FÁCIL
QUE HALLAR UNA CABEZA QUE PUEDA USARLA.
GOETHE.


Es difícil ser uno y ser el otro,
caminar de rodillas
con la cabeza hundida entre las piernas.
Dilapidar la luz, llevando dentro estrellas y luceros.
Es tortuoso el camino cubierto de silencio.
Es lástima la vida sin un tajo de sol
para purificar los sentimientos.
Es mortal la caída
para el que no asegura los pasos del mañana.

Aquí, donde me paro, hay una puerta rota
y no se ven las calles;
las calles, Karla, que son como tus manos.

Así es el mundo, anda con la cabeza para abajo,
con los ojos vacíos y va nadando contra la corriente.

Estas son las Segunda epístolas de Pablo.
Los guantes del dolor
que se arrastran en medio de la noche.
Estos son los brocales
donde tú y yo jugamos cuando niños.
Estas son las navajas, y los cuchillos, Karla,
con las que nos castraban las palabras.

Vivo como un vigía,
oteando la distancia desde el palo mayor de mis ideas.
Hay una marca celestial en mí
y una espiga de pueblos reencontrados,
por eso no me alejo un segundo de ti,
porque los muros, Karla,
intoxican las ánimas del hombre,
las queman, Karla, les queman los sentidos.

Entre tú yo,
hay una franja de agua y una punta de tierra.
Hay un camino dentro del corazón,
en las agujas del amor y las palabras.

Karla, no te quedes ahí,
afuera está lloviendo
y te hará mucho bien,
observar como crecen las

QUINTA CONVERSACIÓN.

"NOSEAN ESTOS LOS DEUDOS QUE YO DIGO".
SANTA TERESA DE JESÚS.


Vamos volando sobre el confort de un ala.
Los humanos nos miran taciturnos.
Vienen con lentitud a saludarnos.
Hay una lengua alfilerada que habla de nosotros.
Vamos rodeados de fantasmas, Karla.

El mundo es un campo de hojas amarillas
en la cabina postila que no percibe el día,
ni el encanto ancestral de las estrellas.
Lo que tenemos, Karla,
hay que guardarlo para que no se escape.
Estos mapas de luz y estas sábanas blancas.
Estas yemas azules y estos cardos;
todo lo que tenemos entre el pecho y los sueños:
los trinos de la luz,
los trinos, Karla,
andan sueltos, con los compases idos;
con los compases rotos por los golpes del tiempo.
Pero vendrá otro día.
Otros hombres vendrán.
A estos escombros le irán naciendo alas,
otro sol cubrirá nuestras cabezas,
y tu sonrisa, Karla;
le nacerá un lucero a tu sonrisa.

Por el ferrocarril de los recuerdos
va caminando un hombre,
tiene los pies marcados por los rieles
y el alma como un pájaro,
queriendo zafársele del cuerpo.
Somos dos corazones.
Dos almas.
Dos tildes y una huella.

El caos envuelve en sombra los incisos.
Nadie guarece a nadie ni le tiende una mano
para evitar que lo arrastre la tormenta.
De qué materia insólita habrán hecho estos seres.
En qué concilio crearon estas leyes.
Santificados sean el odio y el dolor.
Purificada sea la paciencia.
Canonizados, el amor y el beso.
Y nosotros lanzados a un rincón de la gloria,
aunque tengamos parches en los sueños.

Lo que tenemos dentro,
es nuestra única riqueza.
Todo termina allí, sobre esa cuesta,
donde están relinchando los caballos.